Llámese así a la cualidad que, por analogía con el presidente electo de Venezuela en 2013, dota a las personas de un tono y acorde estúpidos en el habla, marcial e impositivo, altivo y ridículo, que conduce a sus oyentes foráneos a descojonarse vivos imaginándoselo en su kely pidiéndole a su chorba que le arrime las babuchas al sofá de sky...
En fin...
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