Desde que trabajo en Renault, me he acostumbrado a vivir en un mundo de indicadores mientras estoy desarrollando mi jornada laboral.
Hasta hace casi 3 años, esto era aún más agudo, pues pertenecía al Departamento de Calidad, donde estos entes, los indicadores, eran el pan nuestro de cada día, pues constituían los termómetros de cualquier cosa que quisiéramos medir con tal de que nuestro trabajo diario fuera óptimo.
Luego, en el de Gestión, 3/4 de lo mismo.
Y digo 3/4, no 4/4...
Ahora, cedido a Ingeniería, montando prototipos, 2/4 de lo mismo.
No sé por qué, pero creo que lo alto del escalafón es inversamente proporcional a la cantidad de indicadores con que tratas al día.
En cuyo caso, mal iría, no sé...
Lejos de eso (porque, además, estoy contento en esta aún joven aventura de la cesión), este post no quería centrarse en mí, sino en los indicadores...
Hay muchos de estos entes que, si bien, siguen arrojando luz para comprender algún aspecto, son macabros, patéticos, descarados...
Kg de basura por familia, accidentes de coche, consumo de drogas duras,..., u otro como el que adjunto, expuesto en el 20 minutos de hoy, para pulsar la salida de la crisis...
Vaya plan.
En fin, Las Cosas...
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