Ese eslógan, de BMW, es la pregunta que yo le haría a los conductores de cada una de esas 12 furgonetas que se ven en la foto.
V/24/06/2016 ~ 20:00.
12 furgonetas aparcadas junto al costado del edificio Virgen de Los Reyes, en c/ Fray Isidoro, Sevilla.
Esperan a que llegue el lunes, a hacer sus dolorosas rutas.
Dolorosas por un lado, alivadoras por otro.
Recogen a personas en el ocaso de sus vidas, dejando tiempo disponible a sus naturales cuidadores.
El alzheimer, los esfínteres, la vejez, ...
El sobrar, la ingratitud, ...
El verdadero no poder en muchos, también dolorosos, casos...
Cientos de razones que abocan a esas pobres personas a este loco ir y venir, hasta que, [¿por fin? / ¡por fin!], se van.
Como el que va de la vida a la muerte por una cuesta abajo, pero la baja haciendo zigzags.
Eterna cuesta abajo.
Viví en mi piel esa situación límite.
Las heridas siguen abiertas.
A mi alrededor cercano veo varias historias parecidas.
La más triste, la de Petrel.
El destino me llevó a tragarme, frente a mi coche, el ver cómo le "descargaban" de una de estas furgonas/microbus, ya por la tarde, de vuelta del centro de estancia diurna.
Sus parientes, a pié de furgón, le recogieron, temblequeando él de Parkinson, con la mirada y la mente idas, sondado, cabizbajo, enfilando la muerte...
3 minutos que se me hicieron eternos en mi Scenic. Lloré.
Petrel se murió.
Tantos otros, como él, bajaron y bajarán esa puta cuesta haciendo zigzags.
Qué duro es; tanto que es hasta mejor no pensarlo.
Todas esas furgonetas tienen su conductor.
Yo no podría o, al menos, me costaría mucho, mucho.
Imagino que esos conductores harán lo indecible por abstraerse.
¿Te gusta conducir?
En fin, Las Cosas...
No hay comentarios:
Publicar un comentario