Digo yo que tendrá algo que ver el nombre de la retina con el hecho de que lo que veamos, de una u otra manera, dependiendo de esto o aquello, se retenga en nuestra mente, nuestro recuerdo.
Como una especie de huella.
Pero no: acabo de ver en Wikipedia que el nombre retina es el diminutivo de la palabra en latín rete que significa ‘red’ ya que quien la descubrió, Herófilo de Calcedonia, la describió como una pequeña red.
Me niego a que Wikipedia me arrebate el factor romántico de este post, así que, volviendo a comenzar, he de decir que, ahora, comprendo el nombre retina.
Para mí se quedan estos 4 días de verano, los primeros de mis vacaciones estivales de este 2016.
Tras llegar, la noche del 29 de agosto a los Aldomi (urbanización donde mis suegros poseen un piso), como primera escala, la bienvenida que mis hijas nos brindaron a mi mujer y a mí, al llegar, con el flamante y lácteo coche nuevo, fue de esas que no se olvidan.
Gran comienzo de derroche de momentos fantásticos para 4 días que quedarán retenidos en mi memoria:
S/30 - 1) Playa, playa
S/30 - 2) Comida comunitaria de arranque de verano
S/30 - 3) Copitas en Ambos Mundos Kabila con mis amigos Yupy, Bosco y el suegro de éste
S/30 - 4) Fiesta de tarde/noche en el Carabela Beach Club
S/30 - 5) Momento estelar de estos días y, probablememte, de este verano, en que, gracias al arrojo de mi cuñado Tete, tuve la gran suerte de hablar unos minutos y fotografiarme con mi admiradísima, agradabilísima, guapísima y simpatiquísima Pastora Soler. Lo recuerdo y aún me parece un sueño. MOMENTAZO RETENIDO PARA SIEMPRE, OBVIAMENTE...
D/31 - 1) Playa, playa
D/31 - 2) Siestón
D/31 - 3) Paseíto por Caño Guerrero con mis peques y comprita de libritos para ellas en kiosko y cena/heladito de ellas en Indian Pizza/Dulce tentación
L/01 - 1) Playa, playa
L/01 - 2) Tarde viendo a la Blanca Paloma, las marismas infinitas con caballos, yeguas y potrill@s libres y cena apacible en Paco Triana, en la aldea
M/02) Playa, playa y más playa, inmersión total en el paisaje costero, enormidad absoluta del océano, inexistencia de relojes, niñ@s jugando y viviendo, sin necesidad alguna, hoy menos que nunca, de dispositivos electrónicos para mantenerlos contentos. Ni falta que hace, donde Rancho Pichilín
Y más y más playa.
Y más playa.
Mi retina no da abasto.
Mi mente sí.
Cierro los ojos y soy capaz de verlo todo de una vez, olerlo, oirlo, tocarlo, saborearlo...
Gracias, Dios, Macarena o Rocío.
Gracias Vida.
Gracias Destino.
Gracias, retina.
Gracias, Eiwa o como quieras llamarlo.
Gracias porque estoy agradecido.
Para mí se quedan estas imágenes, estas sensaciones y estos momentos vividos.
Y empezamos el 5° día de vacaciones...
¡¡Que nos quiten lo bailado!!
¡¡Flor de romero!!
En fin, Las Cosas...
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