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MUCHO POR AQUÍ, NADA POR ALLÁ

Nunca he entendido esa actitud radical de defender ciertas cosas con el énfasis que esa misma cosa no se merece.
El ejemplo, para mí, típico, es el tema del fútbol… ¿Cómo puedes llegar a pelearte por algo así? ¿Qué les debes a esas personas, a ese equipo, como para perder los papeles, en ocasiones, hasta el punto de llegar a las manos, al insulto, y a veces más lejos? No lo comprendo… Me lo explique, como decía ese personaje…
Es increíble, pero hay mucha gente que se da puñetazos en el pecho en plan… “Yo por esto o por aquello, muero”, o “me dejo lo que haga falta”, …, sin ser algo, a mi entender, valioso. Y, luego, sin ningún problema ni reparo, son capaces de enfrentarse verdaderamente a “pilares” de sus vidas, y tratarlos con la punta del pié, con indiferencia, ...
Pasa también con la política, con la religión, …
El pasado domingo, estaba en el Parque de los Perdigones, con mi hija, tomando el sol y paseando, jugando con ella, mientras esperábamos los dos a que llegara mi mujer. Observé algo que me hizo pensar un poco en esto. Había un (supongo) matrimonio, de en torno a los (supongo) 45 años, con un niño, que (supongo) era su hijo. La madre, como si se lo hubieran pegado con cola de contacto a las manos, llevaba el periódico de turno del día, devoraba sus páginas, con la cabeza metida hasta el fondo en el diario. Ignoraba profundamente a su hijo y a su marido, quienes, resignados, escuchaban los improperios de la lectora, cada vez que requerían su atención para “que me mires como me monto aquí”, “que me montes en ese cacharro”, “que me ayudes a hacer pipí”, … Era horroroso, esa mujer bebía los vientos por no ver a sus “acompañantes” de paseo…
Seguro que, al día, siguiente, en su oficina, sacaría los dientes para defender con ímpetu, cargadísima de datos (leídos a su forma), su idea del tema político o del tema que fuese…
Y su hijo y su marido, sin conocerla, disfrutarla, ... Que penita, Dios…
Ahora, eso sí, el hito de tener un hijo a toda costa, lo ha conseguido. El de tener marido, también. Seguramente, la casa, medio bien situada. Buen nivel económico. Quizá hasta un pisito en la playa…
Que penita, Dios…
Las cosas…

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