Siempre he pensado que no se puede subestimar la intensidad con que, quien sea, sufre sus problemas, independientemente de que la maximice o la lleve a extremos anormales.
Pero todos tenemos nuestras cosas y las vivimos a nuestra manera.
Yo, por ejemplo, cuando tengo un problema, tiendo a maximizarlo, a veces sufriendo mucho, pero en el fondo, hay veces en que ese problema sí que es verdaderamente fastidioso o doloroso.
Y suelo tener la suerte de que hay alguien que, con sus ganas de ayudarme, me recomienda que valore otras cosas, que piense en la parte buena... Que mientras me estoy lamentando, podría, por ejemplo, avanzar por otro lado, por decirlo de algún modo.
Y yo, a veces, cuando me siento incomprendido ante esas "buenas intenciones", pongo mi ejemplo del náufrago:
Me siento como un náufrago; iba en un super yate (o crucero), y tuve la mala suerte de que, tras él zozobrar, a varias millas de la costa, logré llegar a una isla, desierta...
Trato de sobrevivir a la muerte de mi familia, aguas adentro, comiendo las miserias que estas palmeras y arbustos y mis habilidades me permiten llevarme a la boca...
Estoy muriéndome: y cada vez me muero más si pasa un petrolero que (claro), al no verme, me ignora.
Pero un día llega, ya agonizando, como un dios, aproximándose, desde el horizonte, un precioso y ultramoderno helicóptero. Es negro y sofisticado.
No tengo ni fuerzas para levantarme ya; ni para levantar mi brazo, gritando, advirtiendo de mi "(in)existencia".
Aterriza a 5 metros de mí, en el rompeolas de las aguas cristalinas de mi isla privada.
Se baja una especie de modelo, varón, vestido en plan Beatles, muy fashion, muy seguro de sí mismo, y se acerca hacia mí, importándole muy poco que se mojen sus Manolos.
Y el hijo de puta, tras acercarse al suelo, me coge la mandíbula, me gira la cara para observarla bien y me dice "¡¡Péinate!!¡¡Cuida tu look!!Lávate y vístete, hombre... ¡¡Así, no te podemos llevar con nosotros!!"
El mal nacido no se da cuenta de que, mantener el halo de vida que me queda es ya un gran logro, que no me puedo plantear "mucho más"...
Y se va...
Pero pocos me entienden.
Pero yo es que veo la isla, el helicóptero, el modelo... Hasta a su madre...
Y tú, que me lees, ¿me entiendes?
En fin, Las Cosas...
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