Ayer fue un día largo y difícil, pero existe alguien que ha hecho que esos dos adjetivos los cambiase al final del día, para acabar siendo un día revelador.
Ese alguien, parece que, por arte de magia, sabía que yo necesitaba que me echara un cable, que si se relajaba yo estaría relajado, que lo que le estaba dando era todo lo que le podía ofrecer y que, así, no se me podía pedir más.
Ese alguien, que tiene poco más de 2 años, es mi hija, que, sin saber por qué, ayer, no dijo decenas de veces mamá, cuando ni intuía que no la iba a ver en casi 20 horas, ni que iba a dormir sin paladear su líquido elemento, ni que el despertar de hoy iba a ir seguido de una visita a un médico, donde se iba a desnudar, ser escrutada, examinada, ...
Esa personita, ayer, me demostró que, aunque yo no se las vea, tiene alas detrás, en su espalda, y que aunque yo me la imagine limpia, aún más, más que el aire que se respire en las montañas más altas, tan limpio, más aún es su mirada de límpia...
Por eso, a mi Marita (Mara, para ser más exactos), desde ayer, le puedo decir que es un angelito.
Aunque me gusta más decir que es una estrellita, por como alumbra...
Por eso, ayer, asistí al nacimiento de una estrellita...
Ahora, como yo le digo a una compañera de mi trabajo (que se llama Estrella), lo que me intriga es saber a qué constelación pertenecerá...
Será un placer ir descubriéndolo... Dios lo quiera...
Besos, Marita, mi estrellita...
Tu padre, que escribe aquí, para él... jejejeje
En fin, Las Cosas...
No hay comentarios:
Publicar un comentario