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El rarito

El otro día, más exactamente, este martes, 18/09/2012, de 21:15 a 22:00, hablaba con una psicóloga que me conoce bien y me decía (parecía mi terapeuta) que yo, al ser más transparente y más sincero (en general) de lo normal, jugaba en otra liga, era más susceptible de ataques malintencionados, de caer en desventaja en o ante un grupo. Me comentaba (pensaba ella) que toda esa generalidad, al revestirse de esa coraza (que a veces está bien llevar, pues no puedes ir siempre "desnudo" por la vida), se fortalecía tanto ante todos, ante el sistema, ante lo esperado, que siempre me sentía "ganado" ("vencido").

No discrepo, no. Pero mi reflexión ante esto es que sí, que hay varias ligas.

Puedes tratar de ser del Madrid o del Barça; puedes tratar de ganar su Liga. Estás en primera; tu objetivo es ganar el título de Liga de la 1ª División.

Pero, hay 2ª División, tercera, grupos, regional, ... ¿Todos ellos son perdedores?

Sinceramente, pienso que no.

Vuelvo a mirar mi ombligo (aunque con la panza que gasto ya me cuesta) y me planteo que... Bueno... Soy ambicioso, soy trabajador, tengo planes para progresar, tengo ganas de progresar y pongo esfuerzo (a veces más, a veces menos) para superarme, para crecer.

Sin ánimos de ser ególatra (me da igual lo que pienses), pues debo decir que pienso que no lo soy, para bien o para mal, y no sé desde cuándo ni hasta cuándo, soy de Segunda.

Prefiero jugar en mi Liga y, si de chiripa, un día, me encuentro que mi contrincante es el Madrid (o sea, estaría en Primera), lucharía contra él, intentaría ganar... Y a otra cosa...

Cuántas veces he escuchado o he visto caritas de mofa ante mi forma de expresar mis ideas, o ante ellas mismas...

Mario, el rarito. Mario, el hartito de esas putas palabras... De esos putos prejuicios, juicios rápidos...

Vaya, pues es lo que hay, mala suerte...

Pienso en todo esto porque me he acordado de las caras de mis amig@s, de mis compañer@s, cuando les he contado, alguna vez que otra, mi inusual habilidad (indeseada) para hacer una necesidad fisiológica, de tipo mayor, doquiera que sea, sin molestar a nadie, claro. Me acuerdo de esto porque llevo varios días con el vientre más para acá que para allá... El caso es que tengo 3 momentos "patéticamente estelares":

1) Despedida de fin de curso de los Salesianos: en los alrededores de la EM, una apretura me obligó a resolver el asunto entre las 2 vías, ya en desuso, que en aquella época (1994) formaban parte del entramado que la rodeaba. Fué ciertamente patético; pero pude bailar bien a Chimo Bayo, Ini Kamoze y  Toni Braxton (¡uf!), mejor que alguno que otro al que vi dormido, luego, en alguna de las tazas de WC metálicas del preciado y mítico local,

2) Salida nocturna, finalizando la noche, yendo a tomar "la última" al Kanguro Pub (año, pongamos, 1996), junto a lo que hoy es el Teatro Central de Sevilla. Pedí auxilio a un gorrilla, absolutamente enganchado a alguna sustancia malita, para que me recomendara dónde iría él a resolver una apretura... Seguí, creo, sus instrucciones, a la letra del pié. Después, disfruté de la noche... Y

3) En la Feria de Abril, en la caseta de un amigo, en su WC, con la corbata echada a la espalda y los ropajes en tensión máxima para no rozar el asqueroso suelo, el pestillito del cubículo asfixiante y zulesco se abrió y mostró ante mis ojos, en pleno acto, el colorido mundo de la alegría del 4º mes en Sevilla. Creo que tras una bajada instantánea de tensión a puntos negativos, me recompuse  y cerré la portezuela... Salí indemne. Disfruté luego.

Pues bien, seré rarito, contaré cosas que otros no contarían, me expresaré de formas quizá poco defendibles, ... Pero creo que nunca falto el respeto a nadie, soy íntegro (sí, yo me lo digo) y no hay más cera de la que arde...

Mi liga es mi liga: igual llego a jugar contra el Madrid. Pero el Madrid nunca olvidará que jugó conmigo.

Ahí queda eso...

En fin, Las Cosas...

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