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Adioses

Desde que volví del veraneo, desde que me enteré, no para de rondarme por la cabeza...

Me siento culpable, me siento malo, me siento cobarde, insolidario. Pero, a la vez, me justifico a mí mismo por estar siendo una persona más, que respeta de forma estándar a gente estándar, que pasa por momentos estándar, y que hay que "dejar pasar", no invadir, no entrometerse.

Le conozco poco, pero siempre, siempre, me ha tratado a mí y, lo que me gusta más, a mi mujer e hija, con una simpatía notable; a esta última diría que hasta con cariño, con ternura.

Su aire desaliñado y su voz característica hacían sorprendente que de vez en cuando te parara con calidez y simpatía. Pero lo hacía... Dejaba a un lado el estándar...

Ahora, como decía, sé que tiene cáncer, de esos malos. Con metástasis, encima.

Ha dejado de ir al trabajo: no sé si porque está esperando los resultados del tratamiento o porque en su empresa han entendido que, si le han diagnosticado la visita de la señora muerte de forma inminente, mejor que viva mucho con los suyos, lo que le quede.

Ya no sale de casa; casi no se le oye su característica voz...

Ni sé en qué estado físico ni mental se encuentra... Por eso estoy mal: basta que me acerque por donde vive, basta que pase con el coche, y me pongo malo.

Llevo días comprobando cómo se está aferrando a la vida, viviéndola al máximo, charlando hasta altas horas con su familia, aireando la casa con viento fresco; cómo desfilan por su casa familiares y familiares trayéndole cosas, trayéndole cariño... Y lo peor, trayéndole despedidas.

Es triste ver el ir y venir de "adioses"...

Sé que hace pocos días se le escuchó a su mujer llorando, tras el umbral, mientras desde fuera, uno de los hijos preguntaba "¿Pero por qué lloras tanto?", contestándole ella "¿Por qué va a ser? ¡Ya no le quieren ni dar medicinas!"... Muy duro. Tanto que a los segundos, este hijo, salía despavorido con la tarjeta del SAS mordida, en su bici, supongo que al centro de salud más cercano, a darle un puñetazo de gigante a la mesa del funcionario correspondiente...

A darse de bruces con la puta realidad...

No sé qué hacer, de verdad....

Llevo así casi un mes, y no tengo valor para decidir qué hacer... Sé lo que haría, sí, ¿pero qué hago?

En fin, Las Cosas...

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