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Vida pixelada

(Hoy escucho "Stand by me" de Oasis, en 40TV mientras me dispongo a desembuchar)

Me ha invadido hoy una sensación de "fin de la inocencia", de "invasión de los malos", de eso que muchas veces hablamos de que, cuando éramos chicos, eso se hacía a todas horas y no pasaba nada, y que aquí estamos, sanitos y salvos.

(Me han cambiado al "Unplugged" de Nirvana, al "Al that she wants", de Ace of base y al "It's in his kiss", de Cher... Aquella época, ¿verdad? Más sensación)

Todo ha sido a raíz de la reunión del colegio de mi hija, en donde se han puesto sobre la mesa, entre otras muchas cosas interesantes, las cosas que hoy día hacen que tengamos esa sensación de inseguridad y de que todo se puede ir al carajo de un plumazo, de la despersonalización, del celo por la legalidad, a veces absurda...

Ya no se pueden llevar caramelos a los cumples de los niños al cole, y que se consuman allí: directiva de la Junta... Pero ni caramelos, ni All-Bran, ni ná de ná... Sí, los reparte la profe; lo celebra; pero se consume fuera del cole. Todo para evitar posibles puros de padres "indignados" por darle "eso" (ooooo) a su hijo.

Ya te piden los datos personales de los padres (nombres, apellidos, teléfono de contacto, dirección, ... lo nornal), pero dejan claro el hecho de que no es por hurgar en datos personales, pues (lireralmente) no les interesan nada; es por conocer más a los niños... ¡¡Pues claro!!

Ya no se pueden hacer fotos y pasérselas a los demás, salvo consentimiento expreso de los padres para la publicación de imágenes en FB, TW, LI, ... Para que no haya represalias motivadas por el asalto a la privacidad.

("Smooth Operator", de Sade)

Cuantos cuidaditos, Dios...

Recuerdo cuando iba de acampada durante 15 días al Valle del Jerte, cerca de Cabezuela del Valle (Cáceres), en la época que pertenecí al Grupo Scout Baden Powell (ya extinto), de Sevilla. Se daba una serie de circunstancias inadmisibles en la normativa, alienante, estúpida y superficial sociedad de hoy día, 25 años después:

  • Los monitores eran chicos y chicas de no más de 20 ó 25 años, que se podían llegar a hacer cargo de hasta 20 ó 30 niñas y niños de entre 6 y 18 años > Nadie pensaba en abusos, en orgías, en puterío,
  • Los monitores eran chicos y chicas de no más de 20 ó 25 años, que se podían llegar a hacer cargo de hasta 20 ó 30 niñas y niños de entre 6 y 18 años > Nadie les pedía acreditación de Trabajador Social, de Colaborador de ONG, nada...,
  • Nos duchábamos en estructuras improvisadas junto al valle de un río, por supuesto en pelotas, los niños por un lado y las niñas por otro, pero vamos, que podíamos (a hurtadillas) bichear de forma cuca para ver carne del otro sexo, en lo que constituirían las primeras incursiones en el sexo (ya ves, ya ves) opuesto (mejor que opuesto, el otro sexo, ¿no?) > Nadie pensaba en abusos, en orgías, en puterío,
  • Comíamos en comedores hechos a mano, la comida hecha en fogones de madera, hechos a mano, y estábamos felices y nutridos > Nadie pedía el cuadrante de comidas, los permisos de Sanidad, no había maldad ni ganas de pillar a nadie con algo caducado... Ya se curaría el que pillase algo, que eso pasa, joder...,
("Every breath you take", de The Police)
  • Hacíamos fuegos de campamento, en las más negras de las noches, haciendo teatros, cantando, de cachondeo, en bañador, a la luz de las llamas y las estrellas... Niños y mayores juntos > Nadie pensaba en que nos empurarían por prender llamas en medio de un paraje natural,
  • Dormíamos en vivacs para aumentar nuestra destreza y desenvolvimiento en el campo, quizá tras una noche de marcha (andando, ¿eh?), quizá tras haber sido desplazados en el maletero de una furgona vieja, conducidos por un benévolo campesino, amontonados, sin cinturón, enlatados > Nadie se planteaba que nos crujieran y se les acusara a los jefes de grupo de maltratar a los pobres chicos por exponerlos al peligro,
  • Y suma y sigue...
En realidad, y aunque nos creamos más seguros, somos más esclavos del sistema, somos menos libres, podemos hacer menos cosas.

Por eso tengo nostalgia de aquella época, y no de toda ella, ni porque, como dice ese dicho, "Cualquier tiempo pasado fue mejor"... Sino porque, como decía Julio Iglesisas, me da la sensación de que Lo mejor de nuestra vida, se lo ha bebido el tiempo: nuestra experiencia primera, (...), nuestra inocencia salvaje.

Pero para eso tenemos los párpados: para cerrar los ojos y tele-tiempo-transportarnos, con nuestro Delorean, a la época elegida y vivida: podremos neuropaladearla, casi revivirla...

La cuestión clave para ese neuropaladeo es poder reconstruir, como retales, las fotos de esos momentos...

Pero, ojito, pixelando al personal que esté al rededor, no sea que nos denuncie por ausencia de protección de datos... Ojú...

En fin, Las Cosas...

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