Tengo la necesidad de decir aquí, a los cuatro gatos que me leéis y que os calláis como... Bueno, que os calláis y no queréis que disfrute de vuestros comentarios y vuestros correos (colgandoparecenbolsas@gmail.com)... Tengo que deciros que me considero una persona que tengo buen ojo para calar a la gente, a su capacidad de ser buenas, a disfrutar de su bondad y, si puedo, sin empalago, manifestárselo.
Es como una antena del brillo.
No me considero, por ello, especial; eso sí, agradezco a la madre que me parió, al padre que le inseminó, a mis hermanos y los que me rodearon y rodean, circunstancial o elegidamente, lo que me han aportado para que, sumado a lo que yo he aportado de mi propia cosecha, pueda sentir eso.
Es una alegría cruzarse con gente de ese tipo que la tienen, mantener conversaciones con ellas, descubrir en las que pensabas que no la tenían... Esa parte, la parte íntegra, la parte buena, la parte humana que resiste a todo tipo de ambiciones maquiavélicas, a flirteos económicos, a engatusamientos sexuales.
Se les ve en los ojos, tienen un brillo permanente, desde no importa cuál ángulo.
Mi mujer tiene ese brillo; si, a veces se nubla, o yo me pongo unas gafotas de cristales empañados que me impiden ver sus faritos antiniebla... Sí; pero brillan. Y mira que son oscuros y profundos, preciosos también. Pero brillan desde que supe de ella, en el cambio de agujas de Torneo.
Mi niña... Mi niña. No tiene ojos, tiene todo el Atlántico de un 15 de julio, al amanecer, rielando, metido en cada ojito. Es pura vida, sin niebla.
Tengo la suerte de tener, cerca de mí, gente con ese brillo que hasta en la más oscura de las noches se puede ver.
Pero no puedo con la gente que decide estar apagada, poniendo a prueba todo a su alrededor, desconfiando de todos, amargados, en plan perro del hortelano.
Siempre estaré junto a la luz, intentando arrasar a los oscuros esos.
Cada cual tiene su idea de la luz, de la oscuridad; del brillar y del estar empañado...
Si me ves un día empañado, no lo dudes: sácame pronto el brillo, qu lo tengo ahí; échame un cable...
En fin, Las Cosas...
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