Vistas de página en total

El pasado

Escribo esto a oscuras, viendo proyectada la hora del despertador en el techo, en rojo, y con 3 mujeres junto a mí, en la cama...

No, no... Stop... Son mi hijita, que retoza digiriendo la Danet de vainilla que le acabo de endiñar tras implorar alimentos con un "(...) es que tengo hambre (...)", mi mujer y la otra señorita que viene de camino, desde sus entrañas.

El teclado del whatsapp no es lo mío, además de que este aparato me amenaza con una alarma puesta a las 06:25 (Dios) y de que mi audiencia la siento lejana, aunque constante; pero a pesar de todo ello, necesito escribir una cosa que me ronda la cabeza desde hace semanas, justo las que han pasado desde que los políticos se están partiendo el pecho con ese ejercicio estúpidamente practicado de la transparencia.

Y, llevándolo a un terreno más honroso, he de decir que, quizá con los años que voy cumpliendo, adquiero una perspectiva que me ha permitido observar en mí y mi alrededor, cómo esas TRANSPARENCIA e INOCENCIA preciosas se van enturbiando y salpicándose con los años, como los faros de un coche, que aunque estén ahí, si no los pules a los años, iluminan menos cada vez.

Y sí, mi visión infantil de la esas dos cualidades Mayúsculas antes citadas tienen su momento paradigmático, mágico, inolvidable, en mi niñez y adolescencia: el momento de La despedida, de mis compañeros Scout, en las antiguas estaciones de tren de Cádiz o Córdoba (hoy mercado una y C. C. otra); hasta nuestros padres observaban ese momento como un rito inalterable, con espectación... Nos uníamos en un corro, con los brazos cruzados para cogernos de las manos de nuestros compañeros de excursión y, con la melodía melancólica entre el canto y alguna que otra carcajada y lágrima, nos decíamos... "Llegado ya el momento de la separación, formemos compañeros una cadena de amor; que no nos separemos, no, de un mismo corazón, nos une un apretado lazo que, nunca, dice adiós".

Qué importante es tener referentes.

Qué importante es ver el pasado con orgullo, no con soberbia...

El pasado sí que era transparente, íntegro...

El presente y el futuro también, si los cimientos asentaron bien...

Pero no podemos dejar los faros sin pulir...

Tiene que notarse que hay luces potentes ahí dentro...

El pasado...

En fin, Las Cosas...

Qué importante

No hay comentarios:

Publicar un comentario