Desde aquí mando un abrazo a toda la gente falsa que se aproxima a mi alrededor, a toda esa gente que tienen tantas caras como las que su propia conveniencia y su uraño ser les permite tener, que son capaces de esquivarte y desaparecer cuando tienes maravillosos momentos de alegría que compartir, puesto que la envidia, la ausencia de amistad y/o cariño y la puta rabia se lo prohiben, y de buscarte inagotablemente y hacerse encontradizos cuando pasas por malos momentos.
Desde aquí, le pido a Dios (puesto que creo en él) y a las Vírgenes de MAUX, de la Trinidad, del Rocío y de La Macarena (IOOA en mi vida), que se tengan que retratar en algún puto escaparate y depurar sus inmundicias miserables para que todo el mundo sepa de qué carajo van.
Lo digo todo esto desde la más absoluta de las tranquilidades de conciencia, sin ser altivo, sintiéndome como me siento de en paz conmigo mismo y el cosmos cuando me doy mi paseito veraniego por las dunas de más pa la derecha na más bajar a Cuesta Maneli.
Chillar allí le dignifica a uno.
Me da asco.
Poto, casi.
Pero hay que digerir las cosas si uno quiere elaborarlas mentalmente.
Hoy estoy triste, verdaderamente, profundamente triste por tanta asquerosidad junta hecha actitud (y también aptitud) humana.
Pero esa tristeza va a tardar tan poco como la curvita esa de los cojones de la pasteurización de Pascual, ¿recuerdas? PIP
OOOOOOOOOO
Ya he potado, ya he llorado de pena.
Ahora, a seguir viendo Sálvame Deluxe en La 2: ¡¡viene J. J. Arnau!!
Wow.
En fin, Las Cosas.
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