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Sa Penya, Sa Roca

Alucino con la actualidad con la que me encuentro esta mañana al sintonizar Mediaset.

Dos visiones de realidades totalmente contrapuestas aunque, pienso yo, subproductos de la s"u"ciedad moderna en que vivimos, con injusticias desgarradas, bestialismo consumista de Factory, falsedad maquillada de Maybeline, gula de MacFlurry.

Anacronismo 1 de 2 >> Asquerosos y gigantes dadotes de hormigón son lanzados al fondo de, al parecer, aguas españolas, próximas a La Línea, por barcos británicos, jodiendo sobremanera a los pescadores de España.

Reacción española: putear a toda la peña (que no al peñón) extremando controles en la verja, minuciosamente absurdos, escrupulosamente celosos, para gripar poquita a poco la fluidez del comercio y el trabajo entre la colonia microscópica y las poblaciones circundantes.

Pero dar sobre la mesa oportuna un puñetazo para exigir lo nuestro, ni mijita...

Es lamentable y patético asistir día a día a la existencia de esa extravagancia diplomática, política, y hasta geográfica.

Desde hoy, me propongo no poner un puto pié en Gibraltar, hasta que, de una vez por todas, se dobleguen todos los políticos a ese himno enarbolado, tiempo ha, por el insigne Summers (tiene gracia que el apellido suene a inglés...): ¡¡Gibraltar, español!!

Cuesta creerse, con este anacronismo, que estemos en el siglo XXI... ¿No?

Anacronismo 2 de 2 >> Ibiza no es sólo Djs de renombre, Pachá, Penélope, el set de rodaje de Lucía y el sexo, ni las botellas de Moët abiertas en los chiringuitos más irreverentes y neumáticos que imagináramos, no.

Existe el barrio de Sa Penya, una suerte de polígono San Pablo isleño, en donde cambian la coca por Imedio, los Lamborghinis por Vectras tuneados, las zorritas y zorritos deluxe por zorritas y zorritos de Carabanchel y el I-phone por la garrocha patriarcal.

Pero eso no mola, no...

Mola más la blancura del sunset, la apretura del salgo a perder hoquedades y el glamur por cojones ya que estás allí (o única motivación por la que vas allí).

La verdad es que ya sí tiene sentido, no cuesta creerse, con este anacronismo, que estemos en el siglo XXI... El mundo es hardcore, ¿No?

En fin, Las Cosas...

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