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Aborto: no, sí, no, ..., ¿?

Tengo que decir que durante mi vida he cambiado de postura a este respecto un par de ocasiones.
Hasta los 17 años, aproximadamente, yo era contrario al aborto. Desconozco (y dudo) si mi educación en un colegio religioso (Salesianos de la Trinidad de Sevilla) era, verdaderamente, la causa de esta postura, puesto que no suelo adherirme a nada ni a nadie sin más, por las buenas, confiando ciegamente en las credenciales que algo o alguien puedan tener, por más que me vengan presentadas por alguien muy cercano a mí.
Cierto es que los años de hábitat bajo el manto de María Auxiliadora tienen sumo poder tendencioso, pero el estilo admirable y nada carca de los buenos curas que (aún) impartían educación entre esas paredes le permitían a uno acercarse o alejarse de Dios como uno quisiera, siempre y cuando esos alejamientos y acercamientos estuviesen llevados a cabo de manera respetuosa y razonable.
Coincidió con mi salto a la universidad cuando mi manera de pensar cambió en este asunto. Sorprendentemente, pensé que daba igual lo que cualquier mujer quisiera hacer con el fruto de sus entrañas (y no sus entrañas, propiamente) – o lo que es lo mismo, con el fruto de su cuerpo (y no su cuerpo, propiamente) –.
De repente, dejé de ver que la naturaleza (y no me refiero a Dios) es algo que está por encima de todos nosotros, algo que gobierna todas y cada una de las cosas que nos pasan y nos rodean, obtenemos y transformamos, desechamos y comemos.
De momento, todo valía, todo era desechable, todo era digno de mandarse al carajo a la primera de cambio en que molestase a nuestro mundo customizado.
Estaba de acuerdo con que, por qué no, la RU 486, que, contra todo pronóstico, mi profe JLMU explicó en sus incipientes momentos en España, cuando yo cursaba 3º de BUP, parase un embarazo de cualquier chavalita que ese día (después) decía “Uy, casi que no”.
He tenido ya 2 hijas, con 4 años una y 7 meses la otra, a fecha de hoy.
Mi posición actual es antiabortista, salvo en los supuestos en que voy a decir a continuación:
·         Violación,
·         Malformaciones físicas y/o mentales que sean detectables con certeza y que supongan para el ser que viene más inconvenientes para estar vivo que para estar muerto, como por ejemplo:
o   Ausencia de 3 o más sentidos,
o   Ausencia de ciertos aparatos (digestivos, respiratorios, urinarios, ...),
o   Imposibilidad motora,
o  
o   ¿?
o   Otras que estuviesen definidas por un comité de expertos reconocidamente cualificados como para establecer y añadir todas las clases de malformaciones que, como consecuencia, abran esa TRISTE PARA TODOS puerta hacia la muerte.
Me resulta infantil la de gente que hay que dice que una mujer puede hacer con su cuerpo lo que sea y se queda tan pancha (la gente, no las mujeres), puesto que dan por hecho el que el feto en camino es parte del cuerpo de ella y no un fruto que está en aquél, como mero habitáculo protector y nutritivo.
Diciendo eso a los que pensamos como yo vienen a decirnos que somos medio gilipollas y que vivimos en una especie de Edad de Piedra sexual, sexista y vital, siendo crueles sin dejar a las MUJERES (porque les ha tocado a ellas ser las portadoras de fetos, vaya, no porque sean eso, mujeres) hacer lo que les venga en gana con lo que lleven dentro.
Perdona, pero no.
Yéndome a los extremos, me parece de puta madre que te líes con esa persona que se acostó contigo ese tramo de esa noche; me parece aún mejor que lo hagas a conciencia, a saco, repercutiéndote el placer máximo que buscas. Y que lo sigas buscando acto seguido de ese pitillo de postre que anteceda al periodo refractario que quieras quemar con brevedad.
También que hagas el amor con esa persona que tanto amas, que te aporta tanto placer.
Pero que si la cosita se fastidia y la gomita se rompe, o el anillo vaginal no rula, se te ha olvidado tomar la pastillita o no has logrado pillarle pelas a tu padre para la cajita de condones que te compras cuando sales del cole de clases de la EGB, lamentablemente, habría que atenerse a las consecuencias.
Esto no es como lo de Eurovegas, que se pusiera el sol por donde se pusiera, al colega ese (Adelson) le tenían que salir las cuentas de puta madre, y forrarse. El nota quería llevárselo calentito si salía todo de arte, pero que el estado español corriera con los gastos si salía de puta pena.
No sabes tú ná, Sheldon.
Me parece genial reclamar cosas de forma rimbombante, visibles en las redes y en youtube, dado que esa es la única forma que la sociedad tsé-tsé en que vivimos se siente solidaria (sobre el papel, vamos) con tu causa.
Pero no me parece que todo valga; y para mí hay muchos abortos de todo vale.
Hay mucha gente que se cree que quedarse embarazada es como tener un boli bic, que lo usas y, como te dé por saquito más de 20 segundos, sin pintar bien (o sea, sin permitirle acabar con sus planes en forma y plazo), lo tiran y a otra cosa mariposa.
No.
Trata de cuidar ese boli, joder; asegúrate de que no pinta bien, de que puedes guardarlo bien en tu estuche, de que si lo cuidas, podrás escribir preciosas palabras en un libro que podrás leer tú u otros, pero que será un libro de por sí…
Me parece que esa actitud de hoy día de que todo vale es una actitud de cartón piedra que se rompe nada más mirarla a los ojitos.
Antes de jugar a un juego, el de la vida, hay unas reglas que están ahí, que hay que saber que se deben respetar, y de las que no podemos renegar, por estar por encima de nuestro control, debiendo disfrutar siempre de nuestro respeto.
Recuerdo ahora a Avatar; ningún Na’vi cuestionaba los conceptos, la profundidad ni el calado del Árbol Madre ni, menos aún, de Eywa.
Quiero aprovechar para decir que estos pensamientos míos son ajenos a cualquier formación política ni religiosa: son exclusivamente míos y, entiendo, merecen, al menos, el mismo respeto que yo le tengo a los que disienten de ellos, y que es mucho.
Iría a una manifestación conjunta y pacífica de proabortistas y antiabortistas que estuviesen decididos a recabar del gobierno la posibilidad de definir claras bases a este aspecto que me parece verdaderamente importante.
En fin, Las Cosas…

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