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Tempus fugit

Es curiosa la percepción tan diferente del tiempo que se tiene según con qué edad, en qué circunstancias, en esta o aquella épocs del año, ...

Recuerdo cuando los veranos parecían media vida, cuando me iba de Sevilla a Barbate (por ejemplo), a pasar un mes con mi familia, en un piso de alquiler precioso, en primera línea, con una terraza generosa, en un piso alto, con vista directa al mar...

Cuando llegaba, con mi grupo Scout, a cualquier prado en donde plantábamos las tiendas, y nos tirábamos un rato a descansar tras la caminata desde la estación de trenes de El Pedroso (por ejemplo), hasta nuestro destino del fin de semana... Panza arriba, podríamos observar las caprichosas formas de las nubes de dos o tres sistemas nubosos.

Cuando me tomaba varias copas en el Mumbarak, escuchando de fondo el eterno I like to move it. El reloj era un adorno.

Cuando iba a la feria con mi novia y perdíamos la cuenta de cuántos componíamos el grupo, de cuántas casetas habíamos ido, ya de vuelta, a patas, por el parque.

Cuando paseaba a mi difunto perro, Twingo, sólo o acompañado, con las olitas acabando de deshacerse en mis tobillos, buscando Punta. El agua marina pulverizada por el viento me llevaba más lejos.

El tiempo...

En fin, Las Cosas...

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