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¿Rayadura o ralladura?

De verdad que lo digo con todos mis respetos a toda esa gente que se gana día a día el pan y la vida con el sudor de su frente y de sus cuerdas vocales en el Mercadona, ¿eh?

Pero, vamos, que todo sea dicho, esta tontería de hace pocos meses/años que han impuesto a los empleados del Mercadona consistente en pregonar y anunciar a saco, insaciablemente toda suerte de ofertas y precios fantásticamente geniales es absolutamente rayante.

Hoy e ido con mi hija mayor, Mara, al de la Macarena; puedo jurar y de hecho juro, que si no ha pregonado una jipi que no sé qué puto producto estaba, "sí, sí, como lo oía, a cincuenta céntimos el kilo" unas 20 veces, no lo ha hecho ninguna.

He estado apunto de irme a la cabina del dj a preguntarle qué carajo había que comprar para que cerrase el pico esa hurraca parlanchina que me tenía absolutamente desquiciado.

Pero, lo más patético es que, como, encima, la megafonía es de todo, menos de calidad, casi toda la "cuña" publicitaria no es más que un ruido incomprensible que se parece más al comienzo del "Jump!" de Kris Kross que a cualquier publicidad medianamente audible.

Creo que tengo derechos a mostrar mi sorpresa y disconformidad con esto que considero algo inútil y redundante, rayante al máximo, que no conduce a ninguna parte y que, además, pone al personal al borde de la interpretación de Michael Douglas en "Un día de furia".

Flipo de verdad... Sí, así es amigos, flipo en colores, por tan sólo la audición de 20 cuñas lamentables... Así es amigos, por solo ese módico precio...


Que rayaúra.

Pero es que hasta los cajeros estaban hasta los mismísimos tepeúves de que el dj no parase de pinchar a hierro sus anuncios ruidosos e infernales, puesto que ni les permitía entonar el S. O. S. ese en plan walkie talkie que emiten cuando la megacola les obliga a pedir refuerzos para satisfacer la voracidad consumista de la peña...

Cualquier pescaera morena (piel + pelo), a ser posible gitana, y con un mandil blanco, le da 20 Teravueltas pregonando LO QUE SEA a toda esa gente...

Esto sólo lo puedo comprender si recuerdo que la cadena de distribución es valenciana, tierra amante de la algarabía, las mascletás, el petardeo y Gandía Shore.

Pero nada más que de pensar que en Valencia habita el alma de Mercadona, se me quitan las ganas de ir allí, o al menos, si voy, ni los piso...

Allí, fijo que te drogan y te torturan en los pasillos con altavoces direccionales dirigidos a tu coco, para rayártelo...

Ojú, niño, de verdad...

Vaya rayaúra...

En fin, Las Cosas...



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