Ahí estábamos, esperando a que se pusiera el semáforo de los peatones en verde.
Veníamos, con Isa, de recogerla del colegio Sor Ángela, donde cursa 1° de Infantil (3 años).
Iba a ser un precioso día, en el que Mara, mi hija mayor, había citado a sus 8~10 mejores amig@s para celebrar su 7° cumple.
Mi actual jefe no puso pega alguna en que tomara 4 de mis horas para poder, así, participar de la movida Logística/Doméstica/Organizativa de trasladar ronda arriba y ronda abajo a es@s pequeñ@s a acompañar a mi hija a grabar este día en su mente.
Y allí estábamos, en la acera de las Trinitarias, esperando a que el muñeco del semáforo pasara del rojo al verde.
Y se produjo el "momento blog": de izquierda a derecha, en la segunda fila de quienes esperábamos, habíamos 3 familias:
1) madre MILF con 2 niñ@s junto a mí, subidos al pollete de las Trinitarias, amagando saltar desde allí, hacia la acera/carril bici,
2) madre MIntLF con un chico de 3 años postrado en un carro adaptado, casi vegetal, con babero para no ponerse perdido, con la mirada y seguramente los esfínteres idos, vivas imágenes de la renuncia extrema a todo lo que este puto mundo superficial ofrece y
3) yo (padre FYLF), flanqueado a mi derecha por los hijos de la MILF, con mi hija "sana", en el carro, derrochando energía en todo momento...
Y, sí, pasó: la madre MILF se dirigió a sus hijos con muy, muy poca empatía, casi cruzando su mirada con la
madre MIntLF... Diciéndole a sus hijos:. "¡¡Vamos, saltad fuerte, con energía!! ¡¡Vamos!!"...
Me pareció un acto de crudeza máxima, de crueldad total.
Lo siento, pero no.
Mínimo, saber estar, por favor...
En fin, Las Cosas...
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