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Keep Walking

Andar por el desierto es jodido.

Se junta todo.

Has salido de tu hotel o de tu casa, en la ciudad, con todo tipo de lujos.

Has vagado por las calles, más o menos bonitas, con más o menos gente, con más o menos éxito...

Pero has callejeado.

De pronto, ves que la ciudad se acaba, que tu camino se vuelve áspero, que ya no hay ni si quiera el típico polígono del extrarradio.

Empiezas a andar por ese desierto, sin saber cuánto te queda no sólo para cruzarlo hasta la próxima ciudad, sino hasta un oasis que te permita coger algo de fuerzas y seguir tu periplo.

Entre las dunas, recuerdas la parte bonita de la ciudad.

Aunque, también, te jactas de haberla abandonado, asiéndote a lo ya insufrible que, de ella, te expulsó.

Llegas a un oasis cada x tiempo y te da "fuerzas".

A veces, tienes hasta espejismos que, también, te dan fuerzas.

Pero ni las partes buenas de la ciudad, ni los oasis ni los espejismos te ofrecen nada por lo que, de verdad, quieras dejar ya de andar, de vagar.

En fin, Las Cosas...

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