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Superarse

Bueno, acaba el año y hoy he tenido la necesidad de hacer una pequeña recapitulación, una paradita y pensar en todo lo que ha habido en este año cargado de novedades, de buenas y malas cosas, de sumatorio positivo, sin duda.

Miro a mi alrededor y verdaderamente pienso que este ha sido un año de supervivencia y superación.

Los primeros 4 meses de este año han sido de los más oscuros de mi vida, laboral y personalmente hablando, sintiéndome muy alejado de la realidad, muy dañado psicológicamente y anímicamente, cargado de desengaños y con una visión muy desesperanzada de la vida.

No sé qué ángel de la guarda estará revoloteando a mi alrededor que, a pesar de esta umbría etapa, ya en abril o mayo (ni quiero recordarlo), me reincorporé en cierto modo a la vida y, en el ocaso del verano, cuando menos me lo esperaba, alguien me tendió la mano, me ofreció una salida, confió en mí y me dió tanto oxígeno que todavía estoy en los primeros y explosivos metros de la carrera de fondo que es la vida (en este caso, laboral). Él sabe quién es y le estaré siempre agradecido, desde mi discreción y mi silencio, que sé que respeta, y desde este, mi megáfono, no quiero dejar pasar la oportunidad de darle las gracias.

Quiero aprovechar para apuntar algo que puede parecer muy triste, pero que es verdaderamente educativo para el sufridor: una depresión superada (siento) te ayuda mucho a relativizar las cosas, a ponerlas en su justo lugar, a posicionar verdaderamente a las personas que te quieren y te aprecian.

A nadie le deseo pasar por una depresión, pero sí por ese camino de descubrimiento de la realidad, de asumir la pequeñez de uno ante los imponderables de la vida, de ser más humilde y más humano, más uno mismo.

Verás, es mejor hacer ese camino montado en un yate rodeado de tipas y tipos buenorr@s, siempre en verano, siempre con DJs tocando, sin límites, ... sí... Pero no caerá esa breva...

Me queda tanto por aprender y tanto por descubrir que me encanta sentir que he empezado el caminito.

Soy creyente y me sigo encomendado a mis vírgenes de cabecera (Macarena y Auxiliadora), y les doy tela de calor para que me ayuden a seguir con fuerzas enfrentándome a mí mismo, y superarme.

Había empezado este post con la intención de repasar los hitos más representativos de este 2012, pero me voy a quedar aquí, con esta palabra.

Superación.

Este año ha cobrado para mí más importancia que nunca esta palabra, y ahora entiendo por qué, cuando la gente habla de superarse, este verbo adquiere forma pronominal... SuperarSE.

Al fin y al cabo, uno tiene que superarse a sí mismo, porque es uno mismo el que se pone zancadillas de forma inconsciente, de forma poco astuta, de forma despiadada, tratando de que gane la pulsión de muerte, esa que nos lleva a morir, a no crecer, a ir hascia atrás...

Tenemos un año 2013 fantástico y largo por delante, que seguro que va a traer cientos de experiencias buenas, esperamos que pocas malas, nuevas vidas, nuevas amistades, cosas que si las prendemos con fuerza pueden ayudarnos a crecer, día tras días, esos 360 y muchos...

Feliz 2013, amig@s.

En fin, Las Cosas...

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