Bueno, ha llegado el momento.
Me siento capaz, me veo fuerte para hacer el esfuerzo y creo que merece mucho la pena.
Tras años instalado en la obesidad (médicamente diagnosticada), y con una panza como un demonio, que a veces me ha hecho pensar que la única forma de observar mi miembro es frente a un espejo de cuerpo entero, he tomado la decisión de someterme a un régimen alimenticio, supervisado por una endocrina y partiendo de unos análisis que en breve van a decir si se me han afectado los niveles de colesterol, hormonas y todo ese impresionante universo de indicadores vertiginosos.
Fuí el 02/01/2013, nada menos, a la primera cita con la endocrina. Echándole cojones...
Hice el papelón de mi vida, asintiendo a todo, como el que va a empezar el régimen nada más cruzar por el umbral de la puerta, al salir; nada más lejos: varios días de tregua me esperaban, para poder disfrutar del placer que, para un enfermo como yo, proporcionan las declicias navideñas (Toblerones de mis Reyes en casa de mis padres, roscones de Reyes varios, comiditas aquí y allá, cubatitas, cervecitas, frutitos secos, churros de La Macarena, siempre bien acompañado, ojo...), hasta hoy mismo (ayer era el cumple de mi mujer) + el sábado que viene (aisladamente), mi 36º cumple&santo (22 de enero cumplo, 19 de enero celebro santo)...
Hay varios motivos que hacen mayor mi motivación para que pierda de 15 a 25 Kg que me han recomendado.
- Salud,
- Agilidad y movilidad,
- Dejar de escuchar a los putos bocazas que se creen que están en una posición privilegiada como para darme lecciones de estética, deporte, orden en la vida y salud y
- Darles en la cara a todos los putos personajes del punto anterior, con la realidad, en sus putas narices engreídas, carentes de toda discreción, con el aspecto de una persona que cuadre en sus putos patrones de estética estándar publicista, mientras hacen caso omiso a que hay cosas mucho más profundamente graves (e irreversibles difícilmente), que ellos padecen psicológica, psíquica y de-cualquier-otra-índole-mente, que no se ven tan fácilmente como mi barrigona gorda, y que les hace profundamente pobres en muchas facetas en las que yo soy infinitamente más rico y dichoso que ellos (como el Tío Gilito, ese que se bañaba en monedas de oro...).
Que les den por culo a todos (los de los dos putos puntos antertiores). Me da igual que les guste, pero que les den bien.
Besos y abrazos ...
En fin, Las Cosas...
BIIIIIIIIEEEEEEEEENNNNNNNN!!!!!!!!!!!!!
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