Me resulta verdaderamente lamentable, pero, inequívocamente, fruto de la gilipollez más absoluta que siembra muchas yardas de los terrenos del cerebro humano.
Me desvelo en el pisito de playa de mis suegros y, con el fin de no perderme el encierro de hoy de los Sanfermines, decido irme al sofá del salón, a dejar pasar las menos de dos horas que quedan para deleitarme en plan borrikotaberna abertzale (zenx brthr).
Pero, tras dudar unos instantes, doy el gran salto ante la calidad televisiva de estas horas: prendo el mando del Kneissel de tubo, sin saber que me enfrento a una de las junglas más desconocidas, al igual que Marty McFly se introducía en su DeLorean, diseñado por Doc...
Y, como era de esperar si, además, sintonizaba TeleCinco, me adentro en La Tienda en Casa...
Quedo deleitado con el anuncio de Body Elegance: una suerte de combinación/corpiño/disfraz-de-puta como los que a veces venden en Pichardo o Lidl, presentado por una cuarentona high voltage, que acompaña a lo que aparenta ser una pareja frustrada y con poco sexo que, para colmo, parece achacar su triste vida chiqui-chiqui, al unísono, a esos kilitos de más que ella porta.
Entre la cuarentona y el nota, le comen el tarro para que se convierta en un cañón sexual, a base de petar su cuerpo con la tirantez y la turgencia del latex que teje Body Elegance.
Anacrónico es ver auténticos pibones del quince diciendo que su vida ha cambiado por completo desde que se ponen eso... Pibones que dicen, ahora y gracias al maravilloso producto, sentirse verdaderamente atractivas y con bellas siluetas. Pibones que con un simple chasquido de sus dedos y, vestidas hasta con 8 mantas, tendrían 50 tíos babosos a sus pies, ensoñando con poderse despertar con ella para poderse morir tranquilos.
De verdad que tengo la sensación de que el trío calavera del maridito cachondín (Pedro), la esposa rellenita juguetonsona y la horny fortynager, me estan tratando a mí y a todos los televidentes cual ameba compradora y gilipollas.
Sale hasta una jipi de unos 20 años, de infarto, en una especie de pub de carretera (no digo más) hablando de las maravillas de la prenda, diciendo que no sólo la usa para salir, sino que, también, para ir a clases... ¿Pero qué falta te hará a tí hija, con lo apretadita que estas tú ya, de por tí, cojones? Y ahora viene lo mejor: tras soltar su guionizada frase de teleprompter, se pone la tía a bailar insinuante, pareciendo que lo hace al son de "Ven a pervertirme", de Malú...
Esto, que confirma que las protas del anuncio tendrían cabida en cualquier noche de viernes a sábado en C+ o Procono TV, da el empuje final hacia la felicidad a Rosa (¿?), la sufridora y complaciente esposa, en lo que se constituye en la santificación final, rotunda y absoluta, de Body Elegance.
Ya queda menos para llegar a Estafeta...
En fin, Las Cosas...
Enorme critica me he reido mogollon!!
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